Alta tensión en París – AS.com

Desde su primera comparecencia pública, en agosto, Luis Enrique reiteró que nadie, ni siquiera Al Khelaïfi, está por encima del Paris Saint Germain, un mensaje que, en cierta medida, era una indirecta a Kylian Mbappé, en aquel entonces apartado de la dinámica del primer equipo por su negativa a renovar. El técnico asturiano ha intensificado sus actos en las últimas semanas con el capitán de la selección francesa, concretamente desde que se confirmara, el 16 de febrero, que no seguirá la próxima temporada en París.

En los últimos siete partidos del PSG en la Ligue 1, Mbappé únicamente ha disputado los 90 en uno, contra el Montpellier el 17 de marzo, 2-6, encuentro en el que marcó un hat-trick. Luis Enrique ha justificado sus decisiones, completamente personalísimas, sin órdenes de Qatar, esgrimiendo que el equipo “tiene que acostumbrarse a jugar sin él”, a pesar de que antes del Clásico de este domingo contra el Marsella, había reconocido que “todavía tenía esperanza” en que cambiara de decisión.

En el partido más importante del fútbol francés, que se llevó el PSG por 0-2 después de jugar la segunda parte en inferioridad numérica por la expulsión de Beraldo, Luis Enrique volvió a sustituirle, en el minuto 63. Mbappé, contrariado, le puso cara de circunstancias y salió del terreno de juego sorprendido por una decisión a la que no ha estado, ni estará, nunca acostumbrado, pero que se produce en un momento decisivo de la temporada, con dos títulos, las semifinales de Copa contra el Rennes y los cuartos contra el Barcelona, en juego.

Alta tensión en París

Hubo una concatenación de actos después del cambio. El primero, unos supuestos insultos proferidos por Mbappé antes de abandonar el terreno de juego. Luis Enrique se tomó a broma la pregunta de un periodista al respecto, aduciendo que “no había escuchado nada”. El exseleccionador español, además, se mostró molesto con una pregunta de un periodista de Amazon Prime sobre Mbappé, a lo que respondió que “es siempre la misma música y las mismas preguntas”, alegando que el entrenador es el que toma las decisiones y estas las busca en beneficio del equipo.

También concitó revuelo la publicación de Mbappé en Instagram, justo en el momento del cambio, de espaldas, bajo una lluvia torrencial, en la que, indirectamente, se estaba despidiendo del último Clásico que disputó en el fútbol francés. Una foto que se interpretó como un desafío a su entrenador, a pesar de que la relación entre ambos tiene un denominador común, ganar todos los títulos posibles esta temporada con el PSG, más allá de tensiones y rencillas.

Alta tensión en París

El partido de Mbappé, inadvertido, justificó su cambio en el minuto 63, máxime a tres días de afrontar las semifinales de Copa contra el Rennes. Fue el jugador de campo del PSG que más balones perdió contra el Marsella, 12, prácticamente no generó ninguna ocasión de peligro y no disparó ni una sola vez entre los tres palos. Números que, evidentemente, refuerzan su sustitución, a pesar de que Luis Enrique es el que decide y no tendría que dar explicaciones, incluso si al que quita es al mejor jugador del mundo.

Ambas partes son conscientes, ahora más que nunca, que deben anteponer los intereses colectivos a los individuales. La situación de Mbappé va a seguir siendo la misma en la Ligue 1 y seguramente no dispute los 90 minutos en la mayoría de los partidos que faltan del campeonato doméstico, pero en Copa y Champions, que es donde el PSG no tiene margen de maniobra y se juega el todo o nada, el crack de Bondy deberá liderar a los suyos para acercar al club a un triplete histórico.

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About the Author: Muhammad Idham