David Soria como síntoma – AS.com

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Después de cuatro años en el Sevilla, tres de ellos convertido en casi un clon de Superman, Yassine Bono se marchó a Arabia Saúdi y dejó huérfanos los tres palos de Nervión para, de paso, debilitar la resiliencia de un equipo que ahora mismo no es capaz de ver la luz al final del túnel. La poca fiabilidad actual de Dmitrovic y la extraña lesión del noruego Nyland, que puso sobriedad en varios partidos, no suman para salir del pozo en el que ha vuelto ha meterse el equipo blanquirrojo, a las puertas que anda otra vez de destituir a un técnico (Diego Alonso). Sería el cuarto que echa el Sevilla en poco más de año. Con otro hombre más fiable como ángel de la guarda algo, o mucho, se vería seguro diferente en el Ramón Sánchez-Pizjuán.

El portero como metáfora de la dureza de un club, el portero como síntoma. En Getafe también se pasó mal la pasada temporada, pero parecen haber desaparecido de nuevo las dudas. Regresó Bordalás y no se ha marchado David Soria, guardameta que luce orgulloso en su palmarés aquella Europa League que levantó tras disputar con el Sevilla la final de Basilea 2016, nada menos que ante el Liverpool. El madrileño terminó por no convencer en Nervión, pero los años le han hecho prácticamente indiscutible en la portería azulona, que ahora domina sin que nadie le rechiste. No ha faltado a un partido de LaLiga desde mayo de 2021, y completa por tanto 92 jornadas al hilo, sin perderse un solo minuto de ellas. Ningún otro futbolista de Primera (el que más se acerca, en tiempo de juego, es el realista Álex Remiro) puede contar lo mismo.

En la continuidad extrema de Soria reside la estabilidad, con lógicos altibajos, de un Geta que vuelve a asentarse en Primera después de ese último ascenso en 2017. A sus 30 años, David ha alcanzado una madurez serena que el verano pasado le puso en el punto de mira de la Premier League y de varios equipos españoles, entre ellos el Sevilla. Pero un contrato discreto, casi ‘oculto’, le ata al Coliséum hasta 2026, además de esa cláusula que anda entre los 10 y los 15 millones de euros. En el Sánchez-Pizjuán añoran estos días su sobriedad y también un fútbol reconocible como el que propone Bordalás, que anduvo en las quinielas para suceder a Sampaoli antes de que el elegido fuera José Luis Mendilibar. El vasco llegó, triunfó y fue destituido hace poco más de dos meses, los que de momento dura su sucesor Diego Alonso sin haber ganado, en LaLiga ni en Europa. Sobre el uruguayo pesa un ultimátum en el que tendrá mucho que decir la pizarra del técnico alicantino, los goles del enchufado Mayoral y los guantes de un gato al que conocen bien en aquella casa, David Soria.

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About the Author: Muhammad Idham